Espacio de dos amigas para desahogos femeninos. Lo que sentimos, los que nos sucede y lo que opinamos con el calor mañanero o el frío de un atardecer quizás...

jueves, octubre 29

Un cigarro tras otro

Tarde totalmente despejada. Primer cigarro. La playa. Me gusta la playa. Me gusta la brisa que recorre mi cuerpo y termina por embriagar mi alma. Nada pasa. Busco y al fin te encuentro. Eres tú. ¿Por qué me miras de ese modo? Sigue, mírame. Despoja mis deseos y cúbreme de tus encantos. Te acercas y mi respiración al compás de las olas no se detiene. Uno, dos, tres. ¡Stop! Segundo cigarro. Nuestras manos enlazadas guardan la emoción que que poco a poco nos encierra en esa burbuja a la que algunos llaman amor. ¿Amor? Ja. Sonríes, cada línea marcada en tu rostro me cuenta algo. Esa tarde de primavera, aquella noche de invierno. Deseos. Simples deseos que remarcan las líneas divisorias entre lo complejo e irracional. ¡Hey! Tercer cigarro. Silencio. Mil ruidos, ningún sonido; silencio. Mil palabras, ninguna frase; silencio. Mil notas, ninguna canción; silencio. Me gusta el silencio. Cuarto cigarro. Picardía. Eso es lo que hay entre tú y yo. Picardía en como nos movemos, en como obsevamos, en como conversamos y en como nos entregamos. Quinto cigarro. Abro los ojos. Nada pasa.

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